Paro sindical en el INBAL

Por Ricardo Valencia

El 9 de septiembre todas las dependencias del Instituto Nacional de las Bellas Artes y Literatura de todo el país estallaron en paro hasta el día 11. Los trabajadores de los sindicatos mayoritarios exigieron el respeto a sus derechos, pero este movimiento reveló una inconformidad más amplia.

Las demandas

En entrevista realizada a integrantes del Comité Ejecutivo del Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores del Instituto Nacional de Bellas Artes (SINITINBAL), nos comentan que la demanda que llevó al cierre temporal de las instalaciones del Instituto son:

El adeudo de la ropa de trabajo fue lo central, pero también fue exigir el pago de los útiles, instrumentos y materiales de trabajo, todo lo que debemos usar para realizar nuestra labor, tenemos el acuerdo de que estas prestaciones se paguen en agosto.

Esta es una demanda muy sentida en toda la base trabajadora del instituto porque realizan una gran diversidad de labores, ya que comprenden Museos, Teatros, Centros educativos de nivel básico, medio Superior y Superior, así como institutos de investigación, y actividades de restauración y resguardo de obras artísticas que pueden ser desde un cuadro de pintura, hasta esculturas o edificios. En este sentido, se requieren de muchos y muy variados tipos de insumos de trabajo.

Nos comentan que desde hace años los distintos sindicatos tienen un acuerdo con el Instituto para que se realice el pago de insumos, materiales y ropa de trabajo para el mes de agosto, sin embargo, pese a la insistencia sindical, las autoridades no daban solución.

Por eso que decidimos cerrar los centros de trabajo, se citó el día 9 a las 6 de la mañana en los diferentes centros de trabajo para colocar las pancartas y cerrar los accesos. Y bueno, ya a partir de ahí tuvimos varias reuniones los tres sindicatos que decidimos realizar el paro.

En los tres días de paro, los sindicatos tuvieron varias mesas de negociación donde lograron resolver el tema por el cual estallaron, sin embargo, nos comentan que la situación laboral por la que pasan es más compleja, y que la misma situación del Instituto se refleja en sus condiciones de trabajo.

La punta del iceberg

La situación en la que los trabajadores del INBAL desempeñan sus labores expresan la situación crítica por la que para el Instituto. Una de las entrevistadas comenta que “El cambio de gobierno no implicó que cambiara la situación en el Instituto” este comentario lo hace luego de explicar que la administración del Instituto no está en sintonía con el discurso oficial de austeridad, eliminación de privilegios y rendición de cuentas. Nos comenta que:

en ciertas cosas sí se concreta una política de austeridad como en los recortes y en otras no, como los pagos a sobreprecio de servicios injustificados de empresas contratistas y los choferes para los altos funcionarios, evidentemente esto es una contradicción.

Pero la administración de instituto no solo conserva estos aspectos narrados, sino que en el aspecto laboral también continúa la precarización. Algunos de los problemas más sentidos por los trabajadores son la negativa a basificar a los trabajadores que llevan años con contratos temporales, o incluso a muchos de ellos no se les reconoce la calidad de trabajadores, sino como beneficiarios de algún programa del bienestar, como el de “Jóvenes construyendo el futuro”; la contratación de personal por honorarios, cuando deberían ser trabajadores de base; la no publicación de concursos de oposición de ingreso y promoción para mejorar la plaza en la que se encuentran; congelación de salarios; la subcontratación de trabajadores de mantenimiento, seguridad y limpieza; y hasta los casos de nepotismo.

La democracia sindical como instrumento de lucha

Los trabajadores del INBAL son un claro ejemplo de lucha por el respeto a los derechos de los trabajadores, ya que fue mediante la movilización que pudieron lograr satisfacer sus demandas. Pero también son un ejemplo de la Reforma laboral en materia de Libertad sindical y de igualdad de género en sindicatos. Nos comentan que:

al interior del sindicato también tenemos que democratizar a fondo, porque el hecho de que haya 25 sindicatos no quiere decir necesariamente que haya democracia sindical. No quiere decir tampoco que las mujeres podamos estar al frente de los sindicatos, aunque haya paridad de género en el papel en la práctica aún se limita la participación.

Otro aspecto que rescatan en la entrevista es que el Sindicato independiente y democrático puede y debe de tomar un rol más importante en el rumbo que tome el Instituto. Critican que se siga una política donde la cultura y las actividades del instituto se conciban como espectáculos lucrativos y se deje a un lado el aspecto social con el que se fundó. Al respecto reflexionan que:

El INBA tiene una función social. No es una institución privada, no es una empresa, Es una institución pública que tiene una función social y cubre necesidades sociales

Para terminar, nos recuerdan que no importa la definición política de cada integrante del sindicato, sino su función, en el mismo sentido, podemos decir que los gobiernos van y vienen, pero la clase trabajadora permanece y debe de luchar por sus propios intereses.

Dice la dice la gente que no importa quién gobierne, que los derechos laborales se defienden, entonces, ahí estamos defendiendo nuestros derechos y analizando la situación concreta