Guerrero se parece a Palestina y a Sinaloa

Partido Obrero Socialista- 14 de mayo de 2026.

Más de mil familias desplazadas, poblaciones bombardeadas con drones, heridos y al menos cuatro asesinatos, poblados abandonados por sus habitantes ante el temor a ser ejecutados; niños aterrorizados y que no dejan de llorar. Sus atacantes quieren quedarse con sus territorios, ricos en minerales y oro. Antes quisieron obligarlos, en vano, a sembrar amapola. También los narcos atacan a las policías que las comunidades han organizado. No hablamos de Palestina sino de Guerrero, del municipio de Chilapa, en la Montaña Baja, que en días pasados sufrió arteros ataques de pandillas de delincuentes, de los Ardillos. Pero ya antes estas comunidades indígenas nahuas habían sido atacadas con 76 asesinatos y 25 desaparecidos. Si lograron sobrevivir fue gracias a que están organizadas en el Consejo Indígena Popular de Guerrero, Emiliano Zapata (CIPOG).

¿Qué hicieron las autoridades (Morena)? Nada. O mejor dicho se aliaron en 2021 con estos grupos narcos para “ganar” las elecciones, de acuerdo con Carlos Gonzáles García, veterano luchador social y abogado del Consejo Nacional Indigenista, entrevistado por Carmen Aristegui el 11 de mayo. Esta región de Guerrero ya se parece así más a Sinaloa, entidad en la que los narcos le dieron ese año mediante todo tipo de fraudes el gane a Morena y a su candidato Rubén Rocha Moya, según denunció oportunamente la heroica revista RíoDoce.

En Chilapa, Guerrero, se juntaron dos de los infiernos que existen actualmente sobre la tierra, Palestina y Sinaloa. Son más que conocidos los nexos entre la casta política morenista en Guerrero con los narcos. En teoría gobierna la señora Evelyn Salgado, pero todos saben que su familia y su padre, Félix Salgado Macedonio, controlan el estado y lo hacen en contubernio con grupos narcos. El suegro de la gobernadora, conocido por sus relaciones con los narcos, fue asesinado. El nuevo esposo de Evelyn, según Carlos González, también es delincuente.

No es sorpresa que tampoco el gobierno federal haya hecho algo en defensa de las comunidades agredidas. En la región existen tres bases conformadas por Guardia Nacional, Sedena y policía estatal, ninguna de las cuales ha hecho nada. La presidenta Sheinbaum, casi una semana después de estas brutales agresiones, reconoció que no habían actuado aunque lo atribuyó a que así evitaron una “confrontación” en la que se hubiese derramado sangre. La complicidad de todos los niveles de gobierno con los delincuentes se hizo pasar por prudencia.

El Partido Obrero Socialista exhorta a los trabajadores, jóvenes y mujeres del país a solidarizarse con nuestros hermanos campesinos e indígenas de Guerrero, a difundir su justa lucha y a exigir justicia.