Aborrecemos a Jair Bolsonaro y su vocación antidemocrática, fascistizante; por ser pro Trump y por ser un instrumento de los grandes empresarios. Pero comprendo que más de 50 millones de brasileños hayan votado en contra de la reelección del presidente Lula de Silva, un falso izquierdista y progresista que igualmente protegió a los grandes capitalistas por encima de los intereses del pueblo.
Empecemos por cuales son los verdaderos hechos de la realidad brasileña. El día de hoy 7 de octubre el periódico mexicano oficialista La Jornada publica un artículo que afirma que “con Lula en el gobierno se redujo la pobreza, mejoró el ingreso de la mayoría, la inflación se mantuvo controlada, de nueva cuenta Brasil quedó fuera del mapa del hambre, se incrementó la inversión, bajó el desempleo, avanzó el crecimiento económico y reforzó su política de inclusión social. En síntesis, ha sido notoria la mejoría para los brasileños…” Desgraciadamente esto tiene que ver poco con la realidad, aunque hay cifras que ayudan al presidente.
Lula llegó derrotado a la elección del 4 de octubre porque “en las últimas encuestas de opinión, el rechazo al Gobierno de Lula ronda el 50%.” (Raúl Noetzold, 2/10/2026, Viento Sur).
En la campaña de 2022, Lula prometió que el pueblo volvería a comer carne de res. “Llegamos a 2026 y el 82% de las familias brasileñas están endeudadas, y más de la mitad dice que el sueldo no les alcanza para cubrir las necesidades básicas”, dice el autor citado, que agrega que “hay una evidente disonancia entre la macroeconomía y la vida real de la gente. La inflación ha bajado según los informes oficiales, pero el coste de los productos de primera necesidad (comida, vivienda, transporte) sigue pesando en el bolsillo del trabajador. Al mismo tiempo, y teniendo en cuenta que el 82% de las familias brasileñas están endeudadas, el altísimo tipo de interés sigue estrangulando a las familias. Con una inflación elevada y un sueldo que no cubre las necesidades básicas, la población brasileña se ve obligada a recurrir al interés más caro del mundo para garantizar su subsistencia.”
Esta situación fue aprovechada por Flavio Bolsonaro: “su campaña fue muy eficaz, como la insistencia en temas cotidianos, como el precio de la carne, el arroz y los frijoles”.
Andreza Aruska, directora del Instituto Brasil del King’s College de Londres, le dijo a BBC News Brasil que también está el factor de “castigar al candidato que está en el gobierno”.
“Si tu vida va a peor, si te comparas con tus padres cuando tenían tu edad y estás en desventaja, si no puedes cumplir tus sueños de tener casa propia o empleo, ¿cómo vas a mantener a los gobernantes en el poder?”, planteó. (BBC, 05/10/2026)
Los tres gobiernos de Lula
Lula tuvo su época de luchador social y en contra de la dictadura militar que asoló su país. Fundó el Partido de los Trabajadores (PT). Ganó merecida fama entre la clase obrera. En 2002 ganó la elección presidencial. Pero ya desde ese momento mostró el cobre, su negativa a llevar a cabo verdaderas transformaciones en favor del pueblo. Por ejemplo, en 2002 la burguesía lo miraba con desconfianza, así que Lula les dio una prueba de su amor: llevó a cabo una contrarreforma en las pensiones, sumamente lesiva para los trabajadores. A los disidentes dentro de su partido, los expulsó. Junto con lo anterior, hizo alianzas con partidos de derecha para co-gobernar, lo que anuló toda voluntad de transformación.
Robério Paulino es un veterano luchador obrero brasileño, militante obrero y socialista desde joven. Es también un economista con títulos y libros. Es candidato a gobernador. Sobre Lula dice: “la política del PT es complacer a la comunidad empresarial, es mantener buenas relaciones con la comunidad empresarial.”
Pone como ejemplo el estado en dónde vive, en donde gobierna el PT y dice que el principal activo de ese gobierno “lo que más muestran los del PT, es un programa llamado Proedi, que otorga exenciones fiscales de hasta el 90% a grandes empresas.”
Helena Martins cuenta también con una larga trayectoria de lucha. Ella es periodista y se ha enfocado en la política de comunicación. En 2002, primer año del primer gobierno de Lula, dice que “era de esperar que surgiera una perspectiva optimista respecto a la agenda democratizadora de las comunicaciones. Sin embargo, esta agenda fue bloqueada y la expectativa fue frustrada desde el inicio del gobierno. Esto se debe a que en todos los gobiernos de Lula y Dilma, el Ministerio de comunicaciones ha estado esencialmente ocupado por representantes de empresas e intereses empresariales.” (Brasil, Elecciones generales, Gustavo Seferían | Luis Bonilla-Molina | Israel Dutra, 12/09/2026, Viento Sur).
¿por qué el pueblo brasileño tendría que haber votado por Lula si ya tenía la experiencia de cuatro gobiernos horribles del PT?
El peligro de la extrema derecha en el poder
Muy bien por el voto castigo a Lula, el PT sale destrozado, lo cual es positivo ya que es una herramienta del capital para someter a la clase trabajadora, que usa un discurso progresista e izquierdista. Pero el problema será la extrema derecha en el poder, que hará todo lo posible por cercenar derechos democráticos y sociales, por entregar todavía más las riquezas del país a los extranjeros, que apoyará a Trump. No les será fácil llevar a cabo sus planes. Casi la mitad del país estará contra Bolsonaro hijo. Seguramente aparecerán grietas y oportunidades para otras opciones de verdadera izquierda sobre el cadáver del PT. Es necesario construir una opción clasista, socialista y feminista. También defensora del medio ambiente.
Partido Obrero Socialista
09 de octubre de 2026