Por plenas libertades políticas y contra los privilegios de la burocracia gobernante.
La Revolución Cubana (1959) es el acontecimiento que ha traído más progreso a algún pueblo latinoamericano: primer lugar mundial en número de médicos; un lugar descollante en educación; en el pasado fue una gran potencia deportiva internacional a pesar de su reducida población (10 millones) y padece sólo un bajísimo consumo de drogas.
Pero hoy se encuentra en pobreza y grandes penurias, los salarios son polvo, los apagones todos los días. Hay médicos pero no medicinas, más de un millón han abandonado la isla en busca de mejores horizontes.
Cuba ha padecido más de 50 años de bloqueo económico por parte del país más poderoso, Estados Unidos. Washington no olvida ni perdona que una pequeña isla lo haya derrotado (1961) en combate, cuando más de mil 500 mercenarios organizados por la CIA tuvieron que rendirse antes de 72 horas. Hoy Donald Trump le ha dado otra vuelta al torniquete contra los cubanos y amenaza al país que les haga llegar petróleo con castigarlo con aranceles.
Existe otra razón que explica la actual bancarrota en la mayor isla de las Antillas: el stalinismo. Como nación antiimperialista y que comenzaba a marchar hacia el socialismo, cayó bajo la influencia de la burocracia que gobernaba la Unión Soviética, que le impuso desarrollar una economía propia de un país colonial, basada principalmente en la producción de azúcar y no en la fabricación de vehículos, manufacturas, servicios, etc.
Cuba desarrolló un ala que intentó extender la experiencia emancipatoria a otros confines. El comandante argentino Che Guevara, uno de los grandes líderes del proceso revolucionario, organizó guerrillas en África y en Bolivia. Uno de sus lemas fue “crear dos, tres Vietnam”, o sea, infligir a los norteamericanos una serie de derrotas como la que sufrieron en Indochina en 1975, para con ello facilitar la liberación planetaria de los pueblos, que podrían ser como Cuba.
Sin embargo, Guevara fracasó, fue asesinado en Bolivia en 1967 y Cuba ya no buscó replicar su ejemplo. Los dirigentes cubanos no sólo desistieron del proyecto de Guevara sino que, a los pueblos que se soliviantaron les recomendaron no repetir la experiencia socialista. Fue lo que dijo Fidel Castro a Nicaragua y El Salvador (años 1980s) y a Venezuela unos diez años después. Y a los mexicanos en los hechos les dijo que no buscaran liberarse ni siquiera de la dictadura del PRI. En el año 1988, después de un fraude electoral monstruoso y descarado, Fidel asistió a la capital mexicana a apoyar que ocupara la Presidencia Carlos Salinas de Gortari. El ladrón de votos. Si el PRI duró tanto tiempo en México se debió también a los burócratas cubanos.
A pesar del bloqueo y otras agresiones venidas del imperio norteño, no obstante la estructura económica deficiente y subordinada derivada de la “división internacional del trabajo” determinada por los burócratas “soviéticos”, Cuba se levantó con dignidad y fuerza. Durante unas dos décadas fue el país latinoamericano con más progreso y ello se debió fundamentalmente al esfuerzo, sacrificio y trabajo tesonero de sus trabajadores, campesinos, obreros, médicos, educadores y científicos, guiados por principios socialistas. Cuando en los años 70s u 80s le preguntaban a los socialistas revolucionarios cuál era su meta, contestaban que “Cuba + democracia”, es decir, una sociedad con grandes logros económicos y sociales y en la que los trabajadores gozaran de amplias libertades políticas.
Mientras tanto, las distintas administraciones en Estados Unidos arreciaron sus agresiones económicas, les interesaba hacer fracasar el único experimento socialista en el continente y que todo el mundo presenciara ese espectáculo. Actualmente en el mundo existen, de acuerdo con distintas fuentes, entre mil 500 millones a 2 mil millones de personas que viven en pobreza severa. De ellos, mil millones no saben qué comerán el día siguiente. Sin embargo, los medios de comunicación ponen el acento en los 9 millones de cubanos que viven en estos momentos con grandes penalidades, menos del 1 por ciento de la legión de famélicos. Nadie habla de esos mil 500 millones (12 veces la población de México), víctimas del sistema capitalista y colonialista, pero los medios capitalistas e imperialistas se ceban en denostar la Revolución cubana.
Hoy la burocracia cubana es encabezada por Díaz Canel. Su gobierno es absolutamente incompetente para mejorar la economía pero es ducho en reprimir a la población y en mantenerla sometida mediante el miedo. Existen cientos de presos políticos sentenciados a penas rudas e injustas. ¡Ellos deben ser liberados de inmediato!
En la edición de febrero de este año de la revista mexicana Proceso la reportera Dalila Escobar, presente en la isla, registró lo que ya habían hecho antes muchos periodistas, visitantes y académicos: los elevados y numerosos privilegios de que gozan los gobernantes. Dalila se refiere a “las mansiones del poder”, ubicadas en una zona residencial en Cuba , a la que compara con las versallescas Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México. Allí están las embajadas y las moradas de la alta burocracia. Cuando la periodista se acercó al lugar aparecieron guardias que le gritaron que no podía “pisar” esa zona. Los altos funcionarios, embajadores y turistas extranjeros son también los principales beneficiarios de la ayuda humanitaria que es enviada desde distintos países. En la revista citada se cuenta cómo Cuba ha recibido toneladas de carne que nunca llegó a la población. Sabemos quiénes las disfrutaron. Con sus insultantes privilegios la burocracia stalinista denigra la causa socialista y es el mejor aliado de Trump y los imperialistas.
Cuba, su pueblo lastimado por el imperialismo y sus gobernantes, necesitan de la solidaridad de los trabajadores de todo el mundo. Movilicémonos para exigir que los gobiernos y en primer lugar los que se dicen progresistas, hagan llegar ayuda a la isla.
CRIR:
PARTIDO OBRERO SOCIALISTA.
PSL, Argentina.
MRS, Brasil
FSP, Estados Unidos.
Marzo 2026