La estrategia de EUA ante el narco y la Influencia en Latinoamérica

Antecedentes de la crisis de drogas en Estados Unidos

Durante varias décadas, en Estados Unidos se recetaron medicamentos de manera generalizada, lo que llevó a la ciudadanía a una dependencia masiva de sustancias controladas. Aunque el problema fue identificado, no se ha implementado un plan integral y eficaz similar al de países como Portugal o Suiza. Estos países han adoptado estrategias distintas, como la despenalización del consumo, para asistir a las personas con adicción considerando al consumidor como un problema de salud pública. En contraste, la respuesta estadounidense carece de un enfoque estructurado y efectivo ante la población.

El interés económico detrás de la política antidrogas estadounidense

La principal preocupación de Estados Unidos no radica en la dependencia de las drogas por parte de su población, sino en el enorme negocio que representa el mercado de estupefacientes. El objetivo real es controlar ese lucrativo mercado, eliminando a la competencia directa proveniente de Latinoamérica, especialmente Colombia y México. Sin embargo, este interés no busca favorecer a toda la nación, sino favorece a un reducido grupo de allegados cercanos al presidente Trump, quienes lo financian y respaldan. Así, el negocio pasa de manos de unas mafias a otras, pero bajo el control de quienes detentan el poder político. En un contexto de crisis económica mundial, las riquezas se concentran en quienes controlan el poder, ya que no es posible enriquecer a todos los ricos, solo a quienes están en la cima del poder político.

Eliminación de la competencia latinoamericana: Estrategias económicas y territoriales

Para eliminar la competencia latinoamericana, Estados Unidos emplea tanto su poder militar como económico. Económicamente, impone aranceles o amenaza con hacerlo, y utiliza tácticas intimidatorias, como la llamada “política del bombero loco”, que consiste en aparentar solucionar un problema mientras lo agrava. Además, presiona a gobiernos aliados para que cedan aún más sus recursos naturales, o
directamente busca anexar territorios ricos en recursos, como Groenlandia, o zonas cercanas como Canadá y México.

Influencia política y control de mandos en México

Estados Unidos también busca tener representantes directos en puestos de alto nivel en países latinoamericanos. Ejemplo de ello es México, donde tres presidentes —Adolfo López Mateos (1958-1964), Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y Luis Echeverría Álvarez (1970-1976)— fueron identificados como agentes directos de la CIA antes, durante y después de sus mandatos. No solo ellos, sino también otros funcionarios de alto rango han estado vinculados, formando todo un equipo de influencia estadounidense. Así, siempre hay agentes estadounidenses en los mandos, aunque no lo reconozcan abiertamente.

Intervención militar y cambios en las fuerzas armadas mexicanas

En el ámbito militar, Estados Unidos anuncia movimientos con el objetivo de destruir a los cárteles mexicanos y advierte a sus líneas aéreas sobre operaciones militares. Grandes aviones estadounidenses aterrizan en México como muestra del poderío militar y de la intención de ser visibles y presumir fuerza. Paralelamente, ocurren cambios discretos en puestos políticos y de alto nivel en la Guardia Nacional, Ejército y Marina mexicana. Aunque los nuevos mandos parezcan patriotas no corruptos, la referencia de los presidentes mencionados siembra dudas. Estos cambios cuentan con la supervisión directa de la Casa Blanca y de Trump, lo que sugiere que podría estarse reorganizando el escenario político mexicano con agentes que, aunque aparentan lealtad al país, realmente responden a intereses estadounidenses.

El gobierno como nuevo cartel y el control social

Podría pensarse que estas acciones buscan terminar con los cárteles, pero la realidad es que, al desaparecer uno, surge otro, ahora incluso a nivel internacional. La novedad política es que el propio gobierno funge como cartel, con Trump organizando una estructura mafiosa dentro del Estado mexicano, apoyado por la 4T. La ventaja de este modelo es el control eficiente de la población, ya sea a través de las drogas como en Estados Unidos o del miedo a ser asesinados como en la República Democrática del Congo, métodos más eficaces que la represión policial o militar directa. Si la mafia elimina a un líder social, el desprestigio gubernamental es mínimo, como sucedió en Uruapán.

Consecuencias y perpetuación de la violencia

Las pugnas entre mafias son constantes. Los espacios que dejan los grupos desarticulados son ocupados rápidamente por otros mafiosos o por sectores marginados de la sociedad, quienes buscan la bendición del gobierno. Esto genera guerras interminables entre mafias, como se vive en el Congo o, en México en Sinaloa. Si Estados Unidos interviene, es probable que este escenario se replique en cada estado, con mafias peleando por el control y la población sometida por el miedo. Más extorsión, amenazas, muerte, humillación, es decir, las tres características del sistema agonizante capitalista: hambre, miedo y represión.

Rechazo a la intervención y desenmascaramiento de agentes

Desde esta perspectiva, resulta fundamental impedir cualquier tipo de intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos de México. Para ello, es indispensable identificar y exponer públicamente a los agentes internos que posibilitan dicha injerencia, como es el caso de la Cámara de Senadores, cuyas acciones han facilitado la influencia extranjera en el país.

Presión internacional y acciones contra el capitalismo

Una estrategia clave para contrarrestar esta situación consiste en ejercer presión internacional contra el sistema capitalista, proponiendo una prórroga en el pago de la deuda externa. Asimismo, se debe convocar a otros países a desconocer globalmente dicha deuda, con el objetivo de debilitar los mecanismos de control económico impuestos desde el exterior.

Organización popular y elección de representantes legítimos

Dentro del territorio nacional, es prioritario se organicen a los obreros, campesinos y a la población en general, como respuesta al poder de las mafias y la intervención extranjera. La fuerza de la organización y las movilizaciones populares es esencial para hacer frente a estos retos. Además, se recomienda elegir representantes que sean movibles y cercanos, reconocidos por los grupos a los que representan, garantizando así una verdadera representación popular y capacidad de respuesta ante los desafíos internos y externos.