Trump dice que México “hace lo que nosotros le decimos que haga”

El 14 de agosto, el presidente de Estados Unidos reveló el total servilismo que ha conseguido del gobierno de México. Desgraciadamente tiene  razón. En la historia del país nunca se había visto tal grado de sumisión de las autoridades mexicanas ante el imperio norteño. Existen numerosas pruebas de que el gobierno de Claudia Sheinbaum se está sometiendo a los intereses del vecino, con un alto precio para México.

Empecemos por lo más reciente.

La presidenta de México aceptó que Estados Unidos envió un dron a Valle de Bravo para obtener información sobre un grupo delincuencial, aunque intentó justificarlo al decir que había sido a petición de su gobierno. No existen precedentes de que México haya autorizado en el pasado que Estados Unidos intervenga en el país con un vehículo militar y muy probablemente con ello Sheinbaum violó la Constitución. Son de esperarse nuevas y mayores acciones intervencionistas de EU en nuestro suelo.

Existen cosas peores.

El anterior gobierno de López Obrador con su Guardia Nacional y Ejército actuaron como la policía migratoria de la Unión Americana lo cual significó la violación en nuestro suelo de los derechos de cientos de miles de migrantes nacionales y extranjeros. Y lo mismo sigue pasando con el gobierno de CSP. Pero hay más.

Las autoridades mexicanas se disponen a dar las mayores facilidades para la participación de los empresarios nacionales y extranjeros en el negocio petrolero a través de los llamados contratos mixtos.

También se acaba de autorizar la explotación del petróleo “shale” en México a través de fracturación mediante agua (fracking), que sigue siendo altamente contaminante y emplea millones de litros de agua. Parece una ironía que el gobierno que se ostenta como más soberano e independiente sea el que más abre la industria energética a EU y a los particulares.

De un gobierno tan melindroso como el mexicano nunca pudimos esperar medidas independientes y beneficiosas para el país que aprovecharan la disputa entre EU y China. No decimos que México se acuerpe con el país asiático sino que aproveche la pugna entre las potencias para diversificar y mejorar su comercio. Pero la obediencia de Sheinbaum ha conducido a que México simplemente espere que aparezca un alma caricativa en Donald Trump para que no nos dé unos reglazos arancelarios en próximas fechas.

En relación con Palestina, la 4T está totalmente alineada con Israel y EU.

México pasará a la historia como cómplice en el genocidio en el Medio Oriente porque jamás condenó la matanza, nunca molestó al embajador sionista en México y Omar García Harfuch, el secretario de seguridad se fotografió con mandos policiales de ese país para agradecerles su “cooperación”. Es público que Israel exporta equipos para espionaje y es especialista en contrainsurgencia.

En marzo, luego de que México enviara a 29 narcotraficantes a EU, Trump aseguró que “quieren hacernos felices. Pero necesitamos que México y Canadá hagan mucho más de lo que han hecho, y tienen que detener el flujo de fentanilo y drogas a Estados Unidos”. Es que el monstruo yanqui le echa la culpa a México de haber permitido que el fentanilo llegara a ese país y matara a más de cien mil norteamericanos.

Trump gana popularidad juzgando a narcos pero quiere más, quiere también a algunos funcionarios mexicanos que han sido cómplices de los cárteles. Y este es uno de los puntos más vulnerables del gobierno mexicano, que está dispuesto a darle a Trump lo que quiera pero que por favor no le pida próceres de la 4T, como el senador 2AA, el gobernador de Sinaloa, Manuel Bartlett, y tantos otros distinguidos morenistas que son “presuntos” (seguros) cómplices de los delincuentes.